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Cómo reconocer si nuestro gato está estresado

Parte 1

Trastornos en los que se manifiesta el estrés.

¿Podríamos llamarlos psicosomáticos? Bueno, según la definición de ese término sí, ya que son trastornos, tanto físicos como de conducta que se manifiestan debido a una situación de estrés crónico.

Es curioso como la mayoría de los clientes propietarios de gatos a los que visito no reconocen casi nunca que haya existido o exista una situación estresante para su gato. O bien porque haya un trastorno de agresividad hacia personas o entre gatos, una estereotipia o un trastorno alimentario como anorexia, bulimia o pica.

En la mayoría de las ocasiones, no es posible encontrar la causa inicial que provocó ese cambio. Pero a veces son cosas tan simples como haber llevado al gato al veterinario, un viaje, una hospitalización del animal, un olor extraño, la visita de alguien desconocido; o más graves como problemas de socialización temprana, separación prematura de la madre, el no respeto de el etograma propio de la especie o la introducción de un gato tras otro en una casa con el consiguiente problema de territorio.

Un ejemplo de patología orgánica asociada a estrés y ansiedad es la conocida cistitis intersticial idiopática felina. Se produce una inflamación de las paredes vesicales sin poder encontrar un causante infeccioso o físico real.

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Cómo reconocer si nuestro gato está estresado

Se define el estrés:

Es la respuesta de un organismo a una demanda que le obliga a cambiar o adaptarse. La manera en la que un animal responda a estas demandas determinará su conducta. Cualquier estímulo recibido causa estrés y éste es el determinante que hace que un organismo se adapte.

La conducta es el resultado de la interacción organismo/ambiente para producir una respuesta. Esto quiere decir que la conducta que desarrolla un animal en un momento concreto estará determinada en parte por su genotipo y en otra parte variable por el ambiente en el que se ha desarrollado su vida. Determinados estímulos inciden en el SNC para producir una respuesta en cada momento. Estos estímulos pueden ser externos (ambiente) o internos (hormonales). La respuesta producida (conducta) puede ser innata (estereotipada) o aprendida (experiencia).

Modelo clásico del estrés.

En este modelo se reconocen tres fases que actúan correlativamente:

  • Alarma: el animal percibe un agente estresante externo o estresor y pone en marcha mecanismos orgánicos y de conducta.
  • Adaptación: el organismo reacciona de diferentes maneras para solucionar el desafío.
  • Agotamiento: si el estresor persiste, el organismo puede agotarse y mostrar enfermedades.

Cómo reconocer si nuestro gato está estresado

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El síndrome del gato paracaidista, Etología Veterinaria

Puede que a algunas personas les parezca broma o, cuando menos, se queden sorprendidos al escuchar este término. Sin embargo, para los dueños de gatos o los que trabajan cerca de ellos no resulta tan extraño. En la bibliografía podemos encontrar las referencias como “síndrome del gato paracaidista” o “síndrome del gato volador”. Esta patología hace referencia a los gatos que acuden al veterinario de urgencia por caídas desde más de 7 metros, altura equivalente a 2 pisos. Sin embargo, algunos estudios han determinado que estas caídas ocurren desde diversas alturas.

Según la bibliografía consultada, existe mayor riesgo de sufrir este síndrome si el gato no está esterilizado y es joven (menor de 2 años), existiendo aproximadamente la misma prevalencia en machos y en hembras. Las lesiones encontradas en la clínica afectan principalmente a la cabeza, la región posterior, el tórax y el abdomen Las causas que provocan que el gato se precipite al vacío son los descuidos de los propietarios, la curiosidad que caracteriza a la especie felina, la falta de experiencia de los gatos jóvenes y el comienzo de la pubertad (actividad sexual).

En contra de lo que sería lógico, es más probable que un gato sufra más lesiones si cae de una altura baja que de un piso más alto. Esto se debe a que el sentido de equilibrio del gato le permite darse la vuelta durante la caída y amortiguar el golpe. Poco antes de llegar al suelo, el gato se estira para aumentar al máximo su superficie y con ello el rozamiento con el aire, ocurriendo el movimiento en dos fases y cayendo en forma similar a un paracaídas.

El síndrome del gato paracaidista, Etología VeterinariaNo todos los gatos se caen de las ventanas. Sin embargo, si pasan mucho tiempo asomados a ellas, en barandillas u otras superficies lisas, es cuestión de tiempo que pueda pasar algo. Cualquier pájaro, otro gato o gata asomado en otra ventana, o una ráfaga de viento, puede hacer que nuestro gato se desequilibre de su posición de descanso y comience a precipitarse al no poder agarrarse con las uñas al punto de apoyo. Lo que queda bastante asegurado según estudios realizados, es que los gatos no se tiran voluntariamente, es decir, son conscientes de la altura. Sí es frecuente que el gato volador repita su hazaña, parece que no aprenden del susto recibido y su curiosidad les hace volver a caer en la tentación de asomarse a la ventana.

Aunque podemos esperar que la suerte, el peso del animal, la altura y la existencia de elementos que frenen la caída jueguen a nuestro favor, lo mejor que podemos hacer es prevenir que ocurra. Por supuesto, una vez que el gato se cae, debemos acudir a nuestro veterinario urgentemente, incluso aunque pensemos que no hay ninguna lesión, ya que algunas son internas o aparecen más tarde. Pero si es usted de los afortunados que tiene un gato que hasta ahora no ha experimentado la sensación de la caída libre, créame, lo mejor es que no tenga la oportunidad de hacerlo nunca.

La prevención consiste en poner medidas que eviten que el gato pueda asomarse al vacío. Podemos enriquecer su ambiente con juegos interactivos, sistemas de búsqueda de comida, estanterías y otros elementos donde poder desarrollar su conducta de caza, incluso la introducción de otro gatito con el que poder jugar y entretenerse. Por supuesto, siempre bajo supervisión de un experto en conducta felina que nos explique cómo hacerlo. El gato debe mantenerse alejado de las zonas de riesgo, ventanas y balcones, y, si no es así, se pueden colocar mosquiteras, rejillas o cerramientos, de forma que permitamos que el animal satisfaga su conducta de acecho pero sin caídas que pueden llegar a causarle la muerte.

Rosana Alvarez
www.etologiaveterinaria.net

Parte 1

Los perros ancianos merecen un final digno

¿Cómo podemos saber que nuestro perro entra en la edad crítica? Los perros llegan a la edad senior a una edad determinada según razas. Las razas pequeñas a los 8 ó 9 años, las medianas a los 7, las grandes y maxi a los 5. Yo recomiendo hacer un chequeo al perro cuando alcanza este umbral. Con una analítica de sangre y una radiografía podemos controlar su estado general y ver si empieza a haber alguna alteración. No es demasiado difícil ni demasiado caro. Además, seguro que su clínica veterinaria le ofrece pagar en cómodos plazos.

Si el chequeo geriátrico es normal, seguimos adelante tranquilamente y sabiendo que nuestro perro está feliz y sano, y que hemos hecho lo correcto. Si algún parámetro está alterado podemos empezar a tratar a tiempo. Y aún siendo todo normal podemos usar la prevención a partir de esas edades: antioxidantes, ácidos grasos esenciales, protectores del cartílago articular, dietas específicas, etc. Seguro que su veterinario le dará las claves para una mejor calidad de vida de su perro. Como siempre digo, podemos y debemos actuar siempre desde la prevención.

Los perros ancianos merecen un final sin eutanasiaBien, y en caso de que no hagamos esto ¿cómo podemos saber que a nuestro perro le pasa algo? Tengo que decirles que los perros son más duros que una roca, no tienen por qué quejarse si les pasa algo. Ayer vi un caso de un Bull terrier que se fracturó un fémur de un salto para saludar a su dueño, increíble. Pero más increíble es que al día siguiente, con su clavo intra medular, sus cerclajes sujetando la fractura y sus fijadores externos, ya estaba apoyando con esa pata, y después de 3 horas de cirugía traumatológica. Había que verlo corriendo y llevándoselo todo por delante con los hierros. Estos son casos extremos, algunos perros sí se quejan por dolor, pero los que no lo hacen y aún los que sí, manifiestan cambios en el comportamiento. Esto es lo que su dueño puede advertir. A veces es demasiado tarde, y otras veces no hacemos caso, la típica frase: “bueno, ya lo llevaré mañana”. He visto muchos perros ciegos por el “ya lo llevaré mañana”. Sin embargo la mayoría de las veces se puede hacer mucho. ¿Cuáles son estos posibles cambios de conducta?:

  • El perro deja de comer.
  • Está más tiempo tumbado.
  • No juega como antes.
  • Intolerancia al ejercicio.
  • Ahogos, respiración pesada o abdominal, desmayos.
  • Cojeras.
  • Incoordinación, desorientación.
  • Vuelta atrás en el aprendizaje de la eliminación: se hacen sus cosas en casa.
  • Agresividad.
  • Mayor dependencia del dueño o por el contrario demasiada independencia.
  • Desarreglos en el ciclo sueño-vigilia.
  • Mal aliento, trastornos gastrointestinales.
  • Destrozos y vocalizaciones al quedarse solo en casa.

Estas son algunas de las muchas señales que ellos nos envían y que a veces no sabemos interpretar ni sus dueños, ni sus veterinarios. Estos problemas de conducta pueden ser el reflejo de alteraciones orgánicas o del propio comportamiento. Se impone primero descartar lo orgánico, como ya expliqué. En los perros viejos hay muchas patologías que pueden ocasionar todos estos cambios en la conducta normal del animal: hormonales, digestivos, cardiacos, respiratorios, óseos, oncológicos, renales, hepáticos y un largo etcétera. Nuestro veterinario es el que debe detectarlo con las pruebas necesarias. Sin embargo, existe un trastorno específico de la edad senil, muy difícil de reconocer y que fácilmente se confunde con otros problemas de comportamiento por errores en el diagnóstico, es el Síndrome de disfunción cognitiva. Se trata de una degeneración neuronal que hace que el animal pierda la capacidad cognitiva normal, por eso provoca alteraciones en el comportamiento como algunas que he reseñado en la lista anterior. Es una patología que no tiene solución pero que sí se puede frenar en su progreso con distintas actuaciones a varios niveles: comportamental, médico y dietético. Sobre esta enfermedad en concreto hablaré en otro artículo más adelante, por lo que se lo dejo como otro problema más a reconocer en esta edad tan complicada. Sólo les avanzo para que se hagan una idea que se asemeja al Alzheimer en humanos.

Para finalizar quiero agradecerles que me hayan leído, escribir hace que te sientas mejor y hoy lo he conseguido de nuevo. Este artículo se lo dedico a todos los perros que nos dan su vida y nos acompañan sin quejarse, a los dueños que a partir de ahora van a mirar a sus viejecitos con otros ojos y a los profesionales que buscarán las mejores soluciones para estos complicados casos.

Autora: Rosana Álvarez, Etóloga Veterinaria.

Los perros ancianos se merecen un final justo

Quiero hacer un llamamiento con este artículo a favor de los “perros viejos” que tan olvidados están hoy en día. Y no es en balde, quiero decir que este homenaje no lo escribo porque me parece, sino porque me sale del corazón y de la experiencia clínica de estos últimos años, como veterinaria y como etóloga clínica.

¿Por qué un Rotweiller con 9 años que está empezando a tener artrosis de cadera no puede vivir unos años más? ¿Y por qué una perrita vieja que muerde está avocada trágicamente a la inyección de barbitúrico? ¿Es que cuando llegan a cierta edad nuestros compañeros de toda la vida molestan?… Nos dan demasiadas preocupaciones. Tengo que oír expresiones como: “no, ya está vieja, para qué vamos a gastar más dinero si no va a durar mucho”; o “si no le funciona el corazón ni las piernas, para qué vamos a probar con medicamentos”.

Afortunadamente en el mundo animal tenemos la facultad de poder dar descanso a un animal cuando está sufriendo, pero igualmente tenemos la ayuda del progreso para poderles alargar la vida cuando llegan a una edad difícil, con medicación, dietas específicas para cada enfermedad, cuidados veterinarios, fisioterapia, modificaciones de conducta, etc.

Llega un momento en que los perros empiezan a achacar el paso del tiempo, como cualquier especie. También es verdad que en la vida salvaje- en la Naturaleza o en la vida callejera- estos animales tienen los días contados al no poder valerse por sí mismos igual que antes para obtener sus recursos. Pero, ¿qué pasa con la domesticación? ¿No es eso lo que queremos y reivindicamos continuamente para un perro? ¿No queremos proporcionarles hogar, alimento, cobijarlos si llueve por si cogen un resfriado, o que no se mezclen con otros perros por si les muerden? Recogemos perros callejeros para intentar que los adopten, pero no los ayudamos cuando ya no ven, no pueden andar o están desorientados.

Un final justo para nuestros perros ancianosQue nadie se dé por aludido ni se enfade, esto no va dirigido a ninguna persona en particular y sí a todos en general, y a mí me llega especialmente. Simplemente intento informar de que hoy en día tenemos los medios para casi todo, y siempre se puede buscar alguna solución equitativa.

El código ético de la profesión veterinaria promueve que debemos respetar las decisiones de los propietarios, aunque también que debemos informarles de todas las opciones disponibles para solucionar su problema y que debemos anteponer sobre todo lo demás el bienestar del animal, incluso si el propietario no puede pagarlo. Desgraciadamente el código ético está muy deteriorado hoy en día en esta profesión y en muchas otras, aunque algunos intentamos agarrarnos a él con uñas y dientes y no dejarnos llevar por el vil metal. Pero también necesitamos para eso la implicación de cada dueño. Personalmente a estas alturas, cada vez que tengo que hacer una eutanasia se me amarga el resto del día. Pero cuando ésta es sin motivo se me quitan las ganas de seguir trabajando. ¿Es normal que llore yo más por el perro que su propio dueño? Pues me pasa bastante a menudo.

Por suerte, mi vida profesional también tiene sus días brillantes. El otro día concretamente hice una intervención como asesora en una perrera de Granada, en la que un Cocker “agresivo” llevaba 3 meses encerrado, intentando de esta manera no tener que ser sacrificado- el cual era su primer fin al entrar allí- por parte de unas personas que estaban pagando su estancia. Bien, pues el problema tenía solución y ahora ese perro está en manos de un profesional que lo está sometiendo a un adiestramiento en obediencia como parte de su tratamiento para poder ser adoptado en un futuro próximo. ¿Qué quiero decir con esto? Que algunas personas y algunas entidades se preocupan por los problemas de comportamiento, y que ojalá fueran más. Y que en los perros viejecitos, prácticamente todo lo que les pasa se traduce en problemas de comportamiento, y la gran mayoría son problemas fácilmente solucionables, o al menos se pueden paliar.

Hoy en día el estrés nos aparta de lo importante: la buena comida, la vida en familia, los pequeños placeres de la vida. No tenemos tiempo para hacer de comer, nos tomamos un café tras otro y usamos bebidas energéticas para conseguir mantener el ritmo. ¿Cómo vamos a dedicarles tiempo a nuestros animales? Tendríamos que ser un poco menos egoístas, aunque eso es mucho pedir, y no tener un animal como un florero, porque ellos sí que nos siguen fielmente adonde vayamos.

Parte 2

Autora: Rosana Álvarez, Etóloga Veterinaria.

 

Parte uno.

Puppy Parties, socialización de cachorros

Las feromonas

Un estudio realizado usando feromonas en las Puppy parties y clases de cachorros demostró que aquellos cachorros que habían sido expuestos a DAP (dog appeasing pheromone) mostraban con diferencia menos reacciones de miedo y ansiedad que los que pertenecían al grupo placebo (Denenberg anda Landsberg, 2008). Entre los cachorros tratados con DAP se daban ratos de juego e interacción social de mayor duración, además de que el seguimiento telefónico de estos cachorros ponía de manifiesto una socialización más rápida y efectiva y una mejor adaptación a nuevos ambientes que los pertenecientes al placebo.

Lo que se enseña en las clases de socialización

1. No pegar ni castigar físicamente al cachorro. De esta forma sólo conseguiremos que el perro nos tenga miedo y pierda la confianza en nosotros. Hay que estimularlo siempre positivamente. Por supuesto habrá perros que aprendan las cosas en 1 día y otros en 1 semana, esto depende del carácter de cada uno y de nuestra paciencia. Además, así estimularemos en él la agresividad.

2. Reforzar SIEMPRE los buenos comportamientos, aunque nos resulte ridículo, con mucha fiesta y estridencia, además de con trocitos de comida que le resulte muy apetitosa. A mejor cumplimiento, mayor premio. No nos creamos que el perro sólo va a cumplir cuando le demos comida. Progresivamente iremos retirando este premio para sustituirlo por una palabra agradable. Los malos comportamientos tendrán como resultado la retirada de nuestra atención.

3. Empezar lo antes posible con la enseñanza de la eliminación adecuada. Utilizaremos igualmente el refuerzo positivo. Recordamos que anteriormente hemos indicado que el cachorro desarrolla sus preferencias por un sustrato y un lugar para la eliminación alrededor de las 9 semanas, aprovechemos esto.

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Puppy Parties, clases de socialización para cachorros

Qué son las Puppy Parties y para qué sirven.

Las Puppy parties son encuentros o reuniones entre cachorros de edades similares, que tienen como objetivo principal que éstos se socialicen con otros cachorros y con personas, que aprendan las órdenes básicas y que se habitúen al manejo del veterinario y a las visitas a la clínica. Para el propietario es una forma de aumentar el vínculo con su perro, a la vez que aprende sobre su educación, sus necesidades básicas y su comportamiento normal y las formas de detectar posibles problemas de comportamiento.

Suelen llevarse a cabo en la recepción de la clínica, previamente despejada y desinfectada; y básicamente son sesiones de socialización mucho menos estructuradas que las clases de cachorros. Todos los cachorros juegan mientras se fomenta el contacto con el personal de la clínica y los distintos propietarios que acuden a la sesión.

Mientras tanto se ofrece una pequeña charla sobre educación y comportamiento por parte del mismo veterinario, un especialista en conducta o un educador canino. También puede coexistir esta información con consejos sobre higiene, vacunación y alimentación del cachorro.

Los cachorros deben estar vacunados y desparasitados para poder acudir a estas sesiones.

Estas sesiones constituyen una parte esencial de los programas de prevención de problemas de comportamiento.

Puppy Parties, socialización de cachorros

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