Todos estamos de acuerdo en que la identificación de nuestras mascotas es la manera más efectiva de recuperarlas cuando se pierden, algo que, por desgracia, ocurre más a menudo de lo que pensamos. El microchip es algo obligatorio para perros y gatos que aporta un reconocimiento imposible de falsificar. Aunque, por contra, sólo un veterinario que utilice un aparato para leer dicho chip podrá reconocer al perro o gato que se haya perdido o escapado de casa. ¿Cuál ha sido la solución más común desde siempre? Las placas o chapas de identificación que, mediante el grabado del nombre de la mascota y el teléfono del dueño o dirección, permite devolverla fácilmente en el caso de que alguien se encontrara con ella.
En Cosas de Mascotas tenemos una nueva serie de placas identificativas para mascotas que permitirán una pronta recuperación en el caso de perderse siendo, además, muy atractivas para que las luzcan colgadas del collar. Con diferentes formas, tamaños y colores para que se adapten al estilo del dueño y al de la mascota, decorarán su cuello a modo de gargantilla, teniendo la opción de grabarse el nombre o el teléfono del dueño, a una cara o, según el modelo, en las dos. El grabado es totalmente personalizable, pudiéndose escoger al gusto siempre y cuando no exceda del propio tamaño de la placa de identificación.
El proceso para pedir nuestra placa personalizada es el siguiente: seleccionamos la que más nos guste del catálogo, hacemos efectivo el pago y enviamos un email al correo de información de Cosas de Mascotas con los datos del pedido y la información que queramos grabar en la placa. En un plazo máximo de quince días la recibiremos en casa, faltando un único paso: colgarla del cuello de nuestra mascota.

















En segundo lugar nos encontramos con la mejor opción en lo que se refiere a collares para galgos: aquellos que, con un diseño de fabricación perfectamente adaptado a la cabeza y al cuello del perro, impiden que éste pueda escaparse gracias a una zona mucho más gruesa en el centro, estrechándose en la zona de la anilla, que evita que el collar tenga el juego suficiente como para escaparse de la cabeza del perro.En 


