¡Tengo sección nueva! Sí, a partir de ahora intentaré recomendar un accesorio para mascotas cada lunes, así tendréis una idea por si buscáis algo concreto pero no acabais de encontrarlo. Al fin y al cabo, ¿no recomiendan mejor aquellos que conocen bien de lo que hablan? Y en accesorios para mascotas yo soy la reina, por algo me gusta probarlo todo de primera pata.
Gatos. Muebles. Uñas. Si juntamos todo en una sola palabra, ¿cuál sería? Pesadilla. Algo tiene la madera para que a los gatos les encante afiliarse las zarpas, sacando más astillas que Pinocho intentando limpiarse con una lija. ¿Y cuántas soluciones tienen los dueños para evitar las masacre en las patas de madera de todos sus muebles? Venderlos y sentarse en el suelo. Volver a la minimalista decoración de un piso de soltero. Pues no, ni una ni otra: Corn Flick de Hunter, la solución a los garfios afilados de todos los gatos.

Sólo hay que colocarlo en aquellas patas de la mesa, sillas o cualquier otro mueble al que los gatos vayan a afilarse las uñas y dejar que Corn Flick de Hunter haga su magia. Los felinos son de costumbres y, al igual que los perros siempre acaban marcando las mismas farolas, los gatos acostumbran a usar el rascador cuando lo encuentran, no hay mejor sitio para afilar las garras que un objeto especialmente diseñado para ello. Y como los gatos no conocen los afiladores de cuchillos, seguro que Corn Flick de Hunter se convierte en el lugar perfecto para hacer uñas. Y menos mal. ¿Os imagináis que los gatos utilizaran un afilador de cuchillos? Podrían contratarlos para rallar Parmesano…


Ante todo, hemos de tener en cuenta el espacio del que dispone toda la familia para vivir y de si este es suficiente para que un cachorro pueda desarrollarse sin problemas. Está claro que no todos tienen las mismas necesidades por lo que, si finalmente optamos por un regalo de este tipo, deberemos de tener en cuenta lo básico para que el cachorro viva con comodidad y, cómo no, adaptado al tiempo del que dispone la familia. Está claro que no todos tenemos el mismo tiempo y que el niño que debe de responsabilizarse en primer plano del cachorro no estará con él constantemente, por eso hay que asegurarse de que el resto de la familia no le deje solo en exceso. Una vida no es un regalo, pero cualquier cachorro sí provoca muchas de esas buenas sensaciones aparte de los beneficios que intrínsecamente aportan los animales: compañía, seguridad, afecto, disciplina, conceptos que el niño asimilará desde un principio como propios al que se le sumarán las responsabilidades propias de hacerse cargo de parte de los cuidados necesarios de todo cachorro.
En ningún momento queremos banalizar o degradar al nivel de un simple regalo a un cachorro, todos debemos de tener claro que no es ningún objeto y que en ningún momento se le debe de tratar como tal: es un miembro más de la familia y en eso se convertirá cuando decidamos adoptarlo. Ningún niño puede hacerse cargo de un cachorro en solitario, mucho menos cuando crezca, pero sí puede constituir un claro ejemplo de lo que le deparará el futuro y una manera positiva de inculcarle los valores y responsabilidades que le harán más humano y respetuoso con los animales. En ningún caso hemos de pensar que un cachorro como regalo es una alternativa a cualquier objeto que podamos comprar, mucho menos cuando se trata de un niño quien nos ha hecho la petición. Actuar en consecuencia es la clave para que no acabemos cansándonos del animal abandonándolo a las primeras de cambio, debemos de tener en cuenta que será un sacrificio para la familia al completo. ¿Y la recompensa? Todo el amor que sólo puede dar un cachorro, haciéndose mayor junto a nuestro hijo. Eso sí que es todo un regalo.







