stos humanos tienen costumbres muy raras por Navidad, diario, ayer lo comentaba con Rodolfo. Y no te creas que el hecho de comerse la mitad de las reservas para el año en unos pocos días es lo más extraño, que luego está lo de juntarse toda la camada en una casa aunque se lleven tan mal como un gato y una piscina, adornar la casa con los objetos más extraños para luego quitarlos pocos días después, ponerle comida y bebida a unos camellos imaginarios y la costumbre más extraña de todas: cantar villancicos. Cómo explicarte lo que es un villancico… Ya sé, Rodolfo lo definió perfectamente: como si un gato entonara una canción mientras le pisan el rabo…
Y es que ayer vimos un coro de niños recorriendo las casas mientras iban recitando una especie de maullido estridente que iba despertando ladridos conforme avanzaban por la urbanización, hasta que, al final, ningún perro se quedó sin aportar su granito de arena. Ni yo tampoco, claro, fui con Orión hasta la verja y no paramos de ladrar hasta que se caminaron calle abajo. Pero eso no es todo, ¿sabes lo mejor? ¡Les pagan! Sí, estas costumbres humanas son muy extrañas. Si tú alborotas ladrando te riñen, pero si un niño canta le premian.
¿Sabes qué? Voy a montar un grupo perruno con Rodolfo y Orión, nos vamos a llamar “Los perros del coro”. Y pediremos galletas y filetes, esta Navidad nos vamos a llenar el estómago…

ué mañana hemos tenido hoy, diario. Aunque el primer paseo es siempre bien temprano, el de hoy lo ha sido algo más, estando la calle más oscura que el hocico de un Pastor Alemán. Y fría, lo del invierno hay que empezar a tomárselo en serio. Sí, ya sabes que no soy excesivamente friolera, pero esta mañana, nada más poner las patas en la calle, ya me entraron ganas de volver al calorcito de la cama de mis dueños. Y eso que apenas podía aguantarme de toda la noche…
yer probé una cosa que no había probado antes, diario, era algo realmente extraño. Sí, cómo explicarte… Es un amasijo dulce que se te pega a los colmillos como el barro del fondo de un charco que ya no tiene agua, y que se te queda atascado en la garganta necesitando de mucha agua para conseguir dirigirlo hacia el estómago. Vale, está bueno, pero es bastante complicado de comer. ¿Cómo lo llaman los humanos? A ver… ¡Ah, sí! ¡Polvorón!
uánto tiempo sin escribir, diario, seguro que mañana tengo más agujetas en las patas que un Caniche tras su primera función de circo. Y es que realmente me ha costado poner mis patas de nuevo sobre ti, no es que me hayan pasado demasiadas cosas desde la última vez. Y la perreza también ha hecho de las suyas, he preferido tumbarme sobre la hierba aprovechando los últimos rayos de sol que relatarte mis aventuras. Aunque de hoy no pasaba, me he dicho, y aquí estoy, dispuesta a llenar una de tus páginas.
a vuelto a ocurrir lo del año pasado, diario, se ve que con la lluvia han aparecido unas plantas raras en el jardín que han ido asomando la cabeza hasta que, de la noche a la mañana, estaban completamente fuera de la tierra como por arte de magia. A ver, cómo se llaman… ¡Ah, sí, setas!


