Diario de una vida de perros: el agujero

yer, las lluvias dejaron un agujero enorme en el jardín, quedando tan lleno de agua que Orión casi ni hacía pata. Sí, diario, al entrar dentro para curiosear ha tenido que salir casi nadando. Estilo perro, por supuesto…

Aunque no sólo es curioso el agujero por profundo y largo, sino también por el lugar en el que se ha formado: en el centro del jardín, en una zona que estaba cubierta completamente de césped. Sí, diario, por muy fuerte que lloviera ayer por la tarde, que lo hizo y con ganas, resulta casi imposible que se formara un agujero como el que se ha producido. Y no encuentro otra explicación que la tormenta, porque por más que he estado olfateando no he hallado otro olor que no fuera el de tierra mojada, raíces y compost. Aunque, ahora que pienso… sí que había algo raro, un ligero aroma a las patas de algún animal que, en un principio, achaqué a Orión. Pero… él no había salido todavía a la calle cuando yo olfateaba aquel charco…

 

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